De puño y letra: Sirve para adjudicar la autoría de un escrito, al expresar que está hecho por la mano del que lo escribió o firmó.
De tal palo, tal astilla: Se usa para realizar una comparación entre integrantes de una misma familia y, por lo general, es utilizada para justificar los defectos y virtudes de un/a hijo/a respecto de su padre/madre y otros familiares. El origen sería la frase a tal padre, tal hijo, incluida por Petronio en su "Satyricon, 58", sentido que el refrán en inglés reproduce literalmente.
De todo, como en botica: Significa que hay variedad, provisión o surtido de varias cosas, como en las antiguas "boticas" (almacenes) de España, en las que había toda clase de artículos. Para otros, "botica" era el nombre dado en Sevilla a las casas de citas en las que, por un lado, se vendían remedios y por otro, había de todo.
Deberle a cada santo una vela: Ser deudor de muchas personas. La comparación surge de la costumbre de algunos creyentes católicos de formular promesas a distintos santos, consistentes en el encendido de velas a cada una de las imágenes.
Decíamos ayer...: Frase pronunciada por el poeta español fray Luis de León, luego de salir de la cárcel después de cinco años de castigo y al reanudar sus clases en la Universidad de Salamanca. La locución se utilizaba irónicamente.
Dejar con un palmo de narices: Sorprender a alguien, chasquearlo, privándolo de algo que esperaba conseguir.
Dejar de plantón: Dejar esperando a alguien; no acudir a una cita. El "plantón" era un soldado o integrante de una fuerza del orden que hacía guardia en un puesto y, por extensión, toda persona que ejercía la vigilancia de la puerta de un edificio. La comparación surge porque, al estar tanto tiempo apoyado sobre las "plantas" de los pies, la persona parecía estar echando raíces en el lugar.