CANALES: Fue un episodio más de una tensa historia de persecuciones,...

El río «Masacre» separa la frontera entre República Dominicana y Haití. Un mugroso río que hoy sólo arrastra basura y plásticos en lugar de agua pero que recibe este nombre porque se trata uno de los escenarios principales del genocidio perpetrado por los soldados de Leónidas Trujillo contra los haitianos que vivían en República Dominicana.

A él se le atribuye la limpieza étnica emprendida contra los haitianos y con la que quiso «blanquear» Dominicana. Cuando el color de la piel no era suficiente para distinguir unos negros de otros los obligaba a pronunciar la palabra «perejil» lo que permitía diferenciar entre quienes eran francófonos (Haití) o hispanohablantes. Así perdieron la cabeza más de 20.000 haitianos, que sólo podían decir «peleyil»

Fue un episodio más de una tensa historia de persecuciones, matanzas y racismo entre dos naciones vecinas. El río por el que diariamente intentan llegar a Dominicana de forma ilegal decenas de haitianos huyendo de la miseria y que estos días ha disparado su flujo se tiñó entonces de sangre. Los cadáveres obstruían el río y miles de hombres murieron a machetazos y disparos de rifle.

La sangre goteaba de los carros que se llevan los cuerpos explica el historiador Robert D. Crassweller autor de «Trujillo, la trágica aventura del poder personal». Para indemnizar al país vecino por la matanza Trujillo pagó años después 27 dólares por muerto. Su delirio racial dio un paso mas allá cuando acordó con Franco la llegada de miles de agricultores llegados desde el interior de España a los que regaló títulos de propiedad para «blanquear» la raza.