Esto, más o menos, es el calecho...
Un grupo humano que se va diversificando, por ósmosis, según corren las horas. En un rincón, la timba del tute. Los niños y los viejos - dos veces niños - se acercan al fuego y lo miran con asombro. Las mujeres simultanean labores y chismes. Los jóvenes van quedando en la periferia, y de vez en cuando una voz femenina lanza un grito hipócrita. 0 sale a relucir el "cuento" de turno, el chiste del gracioso o del que trata de escandalizar. Se pasa revista a las cacerías y la pesca clandestina.
- ¡Ah, pues una vez...
Fuera sigue nevando.
Año hubo en que los lobos bajan a la puerta y se llevan el perro que no anduvo listo para meterse con su amo. Pero salen los mozos, a caballo, con más perros y armas, y le dan alcance, y obligan a que suelte su presa, antes de llegar a la espesura del "bidolar".
Este invierno-50 años después - hemos intentando resucitar el calecho en un pueblo de Omaña. Los que viven y trabajan en Asturias, trajeron las castañas. Las zagalas del pueblo, adecentaron la cocina de antaño, y hasta adornaron un hermoso árbol de Noel. Pero las gentes de mi niñez se han vuelto recelosas. Piensan que por cada uno de los tambores auténticos que se conservan, les van a dar, el oro del moro". Por fin un viejo, oriundo de Cornombre, se avino a rehacer el viejo rito, pero haciéndolo él.
Y ¡qué cierto es que "cada maestrillo, tiene su librillo"! Este pidió unas hojas tiernas de berza. Y sobre ellas iba dejando caer suavemente, cada tanda de castañas. Y explicaba que así quedaban mucho más esponjadas y apetitosas.
i Nobles tradiciones y costumbres perdidas ¡
Por Dalmiro Fernandez Flores
Lo saque de una página de la Asoc Cultural de Omaña me gusto y quise compartirlo con todos. LILIANA
Un grupo humano que se va diversificando, por ósmosis, según corren las horas. En un rincón, la timba del tute. Los niños y los viejos - dos veces niños - se acercan al fuego y lo miran con asombro. Las mujeres simultanean labores y chismes. Los jóvenes van quedando en la periferia, y de vez en cuando una voz femenina lanza un grito hipócrita. 0 sale a relucir el "cuento" de turno, el chiste del gracioso o del que trata de escandalizar. Se pasa revista a las cacerías y la pesca clandestina.
- ¡Ah, pues una vez...
Fuera sigue nevando.
Año hubo en que los lobos bajan a la puerta y se llevan el perro que no anduvo listo para meterse con su amo. Pero salen los mozos, a caballo, con más perros y armas, y le dan alcance, y obligan a que suelte su presa, antes de llegar a la espesura del "bidolar".
Este invierno-50 años después - hemos intentando resucitar el calecho en un pueblo de Omaña. Los que viven y trabajan en Asturias, trajeron las castañas. Las zagalas del pueblo, adecentaron la cocina de antaño, y hasta adornaron un hermoso árbol de Noel. Pero las gentes de mi niñez se han vuelto recelosas. Piensan que por cada uno de los tambores auténticos que se conservan, les van a dar, el oro del moro". Por fin un viejo, oriundo de Cornombre, se avino a rehacer el viejo rito, pero haciéndolo él.
Y ¡qué cierto es que "cada maestrillo, tiene su librillo"! Este pidió unas hojas tiernas de berza. Y sobre ellas iba dejando caer suavemente, cada tanda de castañas. Y explicaba que así quedaban mucho más esponjadas y apetitosas.
i Nobles tradiciones y costumbres perdidas ¡
Por Dalmiro Fernandez Flores
Lo saque de una página de la Asoc Cultural de Omaña me gusto y quise compartirlo con todos. LILIANA