aun quedan rescoldos de la lumbre, y atizando un poquitin veremos que debajos de laceniza de lo quemado, aun queda un calorcito que se esparze por esa cocina, con olor a café de ese puchero que la madre puso para que su hombre saliera a buscar.., y allí triscando en ese monton de cenizas que servirán para blanquear? la ropa? en el balde de latón que compró al ultimo carromato que pasó por allí camino de otros pueblos y otros caminos.
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