Mi padre cuando las faenas le daban un respiro, cogia el caballo y marchaba muy de madrugada a alguna feria o a algún pueblo de la Comarca o de la vecinas Luna o Babia. En una de esas escapadas fugaces volvió con un novillo rojo con zonas difuminadas negruzcas que rompía la uniformidad del rojizo típico del vacuno rojo. Estaba bien astado, de falda caída y era huesudo y ancho. Pero la característica más destacada para aquel rapacín era el poblado pelo rojo y negro que le poblaba la testuz formando ... (ver texto completo)