Mi padre era de
la Robla y desde pequeños a mi hermano y a mi nos enseño a querer su
pueblo, todos los
veranos los pasabamos en
casa de mi abuela Fidela, con Adamina con Tines, recuerdo las tardes en el
rio, la
fábrica de gaseosas donde nos gustaba estar poniendo tapones a las botellas, tantos y tantos recuerdos, la ultima vez que pase por allí fue hace dos años y cuando reconozco que hay cosas que han mejorado, ví un pueblo triste y llore y llore.