A este lo conocemos!! ademas de ser el mejor mecánico de la maragateria, lleva la moto como un campeón, y encima es guapisimo!! Que suerte teneis las chicas de Murias.
Tus admiradoras Vane y Rocío.
Que guapa es la mujer maragata!
Iglesia de San Esteban, románica. Aunque de aspecto humilde guarda en su interior tesoros de incalculable valor que datan incluso del siglo XII, convirtiendola en una de las parroquias de más interés cultural en España.
Futura estrella del motocross residente en Murias de Rechivaldo.
Vista tomada desde La Cuesta (NorOeste)en la que se divisa Las Veigas y parte del casco urbano.
Ermita de San Roque (de reconstrucción reciente por el pueblo), Casa de Concejo y Casa Escuela.
Torre del campanario de la Iglesia de San Esteban, visible desde la carretera.
Soy la hija del asturiano me gusto mucho el pueblo .azahara la chinchosa de aviles.
Me dejo sorprendido el encanto de sus calles este es mi pais me encanta.un asturiano.
Un atardecer precioso, que es cuando las sombras de los cruceros y los peregrinos del cocido maragato (nada más santo que un buen cocido)parece que se alargan como para prolongar la jornada. Y un momento ideal para un poco de reposo a la fresca.
Ahora es el momento de tomar un respiro, beber un poco de vino y, pausadamente, ir haciendo pasar la sopa finísima que contiene todos los aromas y sabores del cocido, como si fuera un breve recordatorio, un resumen jugoso de la proverbial comida que nos ha acompañado y dado vida; la sopa es una despedida apacible y agradable que dará paso a los postres, el café y la conversación, porque el cocido maragato es, ante todo, la ocasión para acabar parlando de todo con el calor de cada uno y el que te ... (ver texto completo)
Superado el primer asalto de las carnes, el cocido nos enfrenta a los garbanzos finos de pedrosilla con su jugoso repollo preparado a la leonesa. La hogaza nos ayuda a empujar los garbanzos con un traguito de vino. Estamos en el cúlmen de una comida larga y pausada, inventada con la filosofía de esta tierra leonesa de arrieros, de conocimientos antiguos traídos de todos los caminos. Y seguimos...
Los mesones, cuna de grandes fogones y lugar para encontrar la ocasión de una charla larga en la sobremesa, sea en invierno o en verano. Costumbre que espero perdure en la Maragatería por muchos, muchos años. Piedra, camino, buen cocido y buena conversación al amor de la lumbre. Estupendo.
Las antiguas señales no te llevan a ninguna parte. Para llegar a Castrillo hay que seguir el aroma del cocido maragato y las ganas de encontrar un lugar apacible y hermoso. No falla.
La sola mención del cocido maragato me abre el apetito, pero adivinando el sabor equilibrado e incomparable de estas carnes y lo que se adivina detrás me entran unas ganas locas de "arrear para Castrillo" y hacerle justicia a los méritos de la cocina maragata, sin olvidar el bacalao al ajo arriero, las truchas o las ancas de rana.