Durante la Baja Edad Media, lejos ya hacia el Sur la frontera con los reinos árabes, la
vía León-Oviedo por
Pajares se consolida como una de las más transitadas del norte peninsular. Es la época del máximo esplendor del
Camino de Santiago; cada año millares de peregrinos se dirigían a la ciudad compostelana procedentes de toda la cristiandad y raro el que, a la ida o a la vuelta, no se desviaba hasta Oviedo para visitar las reliquias conservadas en su
catedral de
San Salvador. Como se decía entonces:
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