En Folloso, los rapaces, llegada la primavera, en cualquier rato libre, íbamos a buscar nidos. Nuestro objetivo era saber su localización y cuantos más mejor. Llegada la época del apareamiento, obsebávamos las cabriolas de los pájaros y el chillar nervioso y los vuelos rasantes y el casi llevarse por delante la chimenea o la rama de aquel peral o el tronco abultado del nogal. Para acto seguido ver el trabajoso acopio de pajas, ramitas, lanas, plumas, y el barro de las afanosas golondrinas que llenaban ... (ver texto completo)