¡Mira que Herrera ha disfrutado de bares! Cada uno con sus horas y su ambiente, con su público. Todos singulares, con diferentes reclamos en las horas del día o de la noche. Bares para la ronda de los chatos, de partidas de cartas, dominó..., de serios vicios donde jugarse los cuartos y más variopintas apuestas. Bares de los domingos, chato y pincho y hasta marisco bien fresquito del Cantábrico.
Bares, chascarrillos, dichos, frases de ingenio, humor y genio compartidos. Cuanta filosofía popular
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Cuanta verdad en lo que cuentas y qué bien lo cuentas, Ana.
Yo de este
bar guardo muchos recuerdos, pero de todos me quedo con el de un
verano adolescente, cuando al caer la tarde, tarde tras tarde, al salir de la
piscina, acudíamos allí a saciar nuestra sed. Entre
amigos y risas, bebíamos aquella
sidra en porrón que nos sabía a gloria bendita.
Y de Nano recuerdo sus manos. Unas manos grandes, enormes. Reparé en ellas no siendo ya tan niña, por lo que el tamaño debía de ser considerable de verdad.
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