El 15 de mayo, día de
San Isidro Labrador, se festejaba todos los años en el
pueblo con
procesión del
Santo por sus
calles. De regreso a la
iglesia se decía la misa en su honor.
Habitualmente al santo se le colocaba, en una de sus manos, un manojo de espigas.
La escasez de sacerdotes que tienen que atender varias
parroquias en el día, ha sido la causa de que muchas de estas ceremonias religiosas, a las que con tanto fervor acudía todo el pueblo, desgraciadamente han ido desapareciendo con los años
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