La identidad, siempre la identidad.
La identidad debe estar libre de complejos; asumir lo que se esw y estar dispuestos a presentar batalla frante y contra lo que sea.
Nuestros antepasados no se amilanaron de ver a aquellas poderosísimas legiones
romanas que debían infundir pavor solo con verlas marchar como si fuesen un solo hombre. Ni luego ante los germanos (visigodos).
Los líderes, en este caso entrenadores, que son capaces de llenar de convicción identitaria a sus jugadores es difícil que
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