El paradigma de la reutilización era el bote de puntas. No recuerdo haber utilizado una sola punta nueva en aquellos años. Cuando era necesario clavar algo, se cogía un enorme bote lleno de puntas dobladas y oxidadas, que se habían utilizado numerosas veces anteriormente, y la primera tarea era enderechar las puntas necesarias para el trabajo en cuestión. Sobándolas un poco en el cuero cabelludo para que entraran mejor en la madera, tal como había visto a hacer al carpintero, se conseguía utilizarlas ... (ver texto completo)
Las suelas de goma de las zapatillas o las cubiertas de las bicicletas, podían valer para actuar de bisagras en la cancela de la huerta. Yo recuerdo haber arreglado el piñón de la bicicleta con un trocito de suela de goma, en sustitución del muelle que se había roto. Y funcionaba. La ceniza de la cocina servía para los rosales o simplemente se añadía al abono. La leche que daban las vacas recién paridas, “culiestros” les llamábamos, no se podía usar para el consumo. Pero con ella se hacían los fisuelos ... (ver texto completo)
La ropa nunca eran suficientemente vieja, siempre había quien la aprovechara. Cuando dejaba de ser ropa, se convertía en trapos para limpiar y, finalmente, se cortaba en tiras que, cosiéndolas unas a otras, se usaban para confeccionar los literos que defendían los colchones de la aspereza de los somieres de lamas. No había trozo de cordel o de alambre, por pequeño que fuera, que no se guardara pues, en alguna ocasión, servirían para resolver un problema.
El paradigma de la reutilización era el bote de puntas. No recuerdo haber utilizado una sola punta nueva en aquellos años. Cuando era necesario clavar algo, se cogía un enorme bote lleno de puntas dobladas y oxidadas, que se habían utilizado numerosas veces anteriormente, y la primera tarea era enderechar las puntas necesarias para el trabajo en cuestión. Sobándolas un poco en el cuero cabelludo para que entraran mejor en la madera, tal como había visto a hacer al carpintero, se conseguía utilizarlas una vez más. Si se rompía una compuerta o cualquier cosa que tuviera clavos, con el martillo de orejas o las tenazas se sacaban todas las puntas que iban a parar, de nuevo, al bote de las puntas a la espera de que fueran necesarias. ... (ver texto completo)
Los huesos que no se comía el perro se guardaban y los utilizaba la abuela, junto con desperdicios de grasa y algo de sosa cáustica, para hacer una pasta que volcaba en un bastidor de madera y que, cortada en bloques, se transformaba en un jabón áspero, pero eficaz, que las mujeres usaban para lavar la ropa en el río. Las alas de las gallinas que nos comíamos en pepitoria, provistas de todas sus plumas, se usaban como escobilla en el horno de cocer el pan para eliminar la ceniza más fina.

Se guardaban ... (ver texto completo)
La ropa nunca eran suficientemente vieja, siempre había quien la aprovechara. Cuando dejaba de ser ropa, se convertía en trapos para limpiar y, finalmente, se cortaba en tiras que, cosiéndolas unas a otras, se usaban para confeccionar los literos que defendían los colchones de la aspereza de los somieres de lamas. No había trozo de cordel o de alambre, por pequeño que fuera, que no se guardara pues, en alguna ocasión, servirían para resolver un problema.
Cualquier desperdicio de comida de las personas, las mondas de las patatas y otras sobras, iban a parar al cubo de la comida de los cerdos o del perro. Los cerdos eran un eslabón importante en el reaprovechamiento de los desperdicios de la casa. Incluso de los desperdicios ajenos. Si al pasar por delante de casa una caballería nos dejaba la ofrenda de sus perfectos ovoides, gritábamos “ ¡caballunas!” y alguien salía corriendo a por una lata dedicada a este menester y, ayudándose con un palito, metía ... (ver texto completo)
Los huesos que no se comía el perro se guardaban y los utilizaba la abuela, junto con desperdicios de grasa y algo de sosa cáustica, para hacer una pasta que volcaba en un bastidor de madera y que, cortada en bloques, se transformaba en un jabón áspero, pero eficaz, que las mujeres usaban para lavar la ropa en el río. Las alas de las gallinas que nos comíamos en pepitoria, provistas de todas sus plumas, se usaban como escobilla en el horno de cocer el pan para eliminar la ceniza más fina.

Se guardaban ... (ver texto completo)
Hoy en día tenemos las ciudades llenas de contenedores para recuperar el papel y el vidrio, y en casa tenemos varios recipientes para separar la basura que producimos y, así, facilitar su reciclado.

En la Vegarienza de los años cincuenta del siglo veinte, nadie hablaba de reciclar, pero estaba instaurada una cultura estricta de la reutilización. En casa de mis abuelos aprendí a no despilfarrar. En aquella economía de lo escaso o de lo indispensable, no se desperdiciaba nada. Casi no se tiraba ... (ver texto completo)
Cualquier desperdicio de comida de las personas, las mondas de las patatas y otras sobras, iban a parar al cubo de la comida de los cerdos o del perro. Los cerdos eran un eslabón importante en el reaprovechamiento de los desperdicios de la casa. Incluso de los desperdicios ajenos. Si al pasar por delante de casa una caballería nos dejaba la ofrenda de sus perfectos ovoides, gritábamos “ ¡caballunas!” y alguien salía corriendo a por una lata dedicada a este menester y, ayudándose con un palito, metía ... (ver texto completo)
Hoy en día tenemos las ciudades llenas de contenedores para recuperar el papel y el vidrio, y en casa tenemos varios recipientes para separar la basura que producimos y, así, facilitar su reciclado.

En la Vegarienza de los años cincuenta del siglo veinte, nadie hablaba de reciclar, pero estaba instaurada una cultura estricta de la reutilización. En casa de mis abuelos aprendí a no despilfarrar. En aquella economía de lo escaso o de lo indispensable, no se desperdiciaba nada. Casi no se tiraba ... (ver texto completo)
Dicen las malas lenguas que se dirigió a Cornombre, donde había otro lobo soltero a quién engañar y cuentan las leyendas que siguió haciendo de las suyas.

Del pobre lobo nunca más se supo, la última vez que lo vieron fué en Villaceid, pero ya era muy viejo, no tenía casi dientes, estaba sordo, veía muy mal y cuentan que vivía de la caridad cristiana.

(DEDICADO A NUESTROS ANTEPASADOS QUE NOS LEGARON ESTAS MARAVILLOSAS HISTORIAS)
LA ZORRA “MARUXIÑA” Y EL LOBO “XUAN”
Érase una vez una zorra que se llamaba Marusiña y un lobo que se llamaba Xuán, tenían la guarida en el monte de “Valdelablano” término municipal de Garueña, limítrofe con el de Sosas del Cumbral y Villapán y ejercían sus fechorías por toda “la redonda”.
El año de caza era muy malo, ambos tenían solo el pellejo y se les marcaban todas las costillas y decidieron unirse para cazar a ver si así pintaban mejor las cosas y podían llevarse algo caliente a la boca, ... (ver texto completo)
Mientras la mujer estaba fuera, el lobo oyó que en la cocina había un gatito y le dijo

- Ábreme el saco, gatito, y te daré chorizo

Y el gato, que estaba hambriento, le abrió el saco. El lobo, metió en el saco los cacharros de la cocina y volvió a atar el saco. Después se fue corriendo para que no le encontraran cuando volviesen todos.

Cuando la mujer volvió con varios hombres que traían unos garrotes muy grandes, les señaló el saco y les dijo

- Darle una buena paliza, para que no vuelva ... (ver texto completo)
Parar ya que debe estar casi muerto y con todos los huesos rotos.

Cual no sería su sorpresa cuando abrió el saco y vio todos sus cacharros destrozados. La pobre mujer se quedó sin cabras y sin cacharros.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

(Seguramente, las cosas sucedieron casi tal como las recuerdo. De las sensaciones no tengo duda.)
¿Están todas las cabras? – le preguntó la señora al lobo disfrazado de pastor. Y como este le respondió afirmativamente, le dijo – Pues baja a la cuadra y ordéñalas

El lobo bajó a la cuadra y como no había cabras que ordeñar, llenó el caldero con el pis del burro que en ese momento estaba orinando. Mientras el lobo estaba en la cuadra, llegó la perrita cojeando y le dijo a su dueña que el pastor era un lobo y que se había comido a las cabritas. La mujer cogió la escoba y se escondió detrás de ... (ver texto completo)
Mientras la mujer estaba fuera, el lobo oyó que en la cocina había un gatito y le dijo

- Ábreme el saco, gatito, y te daré chorizo

Y el gato, que estaba hambriento, le abrió el saco. El lobo, metió en el saco los cacharros de la cocina y volvió a atar el saco. Después se fue corriendo para que no le encontraran cuando volviesen todos.

Cuando la mujer volvió con varios hombres que traían unos garrotes muy grandes, les señaló el saco y les dijo

- Darle una buena paliza, para que no vuelva ... (ver texto completo)
No subáis, no, que os comerá el lobo – les decía la perrita

- ¡Cállate perrita o te corto una patita! – le amenazaba el lobo, y seguía animando a las cabras – Arriba, cabrinas, arriba, a beber agua fría

- No subáis, no, que os comerá el lobo – insistía la perrita

Y así hasta que el lobo sacó la navaja y le cortó una pata a la perrita, que ya no pudo seguir y se volvió poco a poco para el pueblo. El lobo, cuando creyó que estaba bien lejos, se comió a todas las cabras menos a una. Para que ... (ver texto completo)
¿Están todas las cabras? – le preguntó la señora al lobo disfrazado de pastor. Y como este le respondió afirmativamente, le dijo – Pues baja a la cuadra y ordéñalas

El lobo bajó a la cuadra y como no había cabras que ordeñar, llenó el caldero con el pis del burro que en ese momento estaba orinando. Mientras el lobo estaba en la cuadra, llegó la perrita cojeando y le dijo a su dueña que el pastor era un lobo y que se había comido a las cabritas. La mujer cogió la escoba y se escondió detrás de ... (ver texto completo)
Arriba cabrinas, arriba

Una mujer necesitaba un pastor para que llevara sus cabras al monte y fue a buscarlo a la plaza del pueblo. Con tan mala suerte que al único que se encontró fue al lobo disfrazado de pastor. Lo contrató, le llevó a casa, le dio de desayunar, le dijo por donde tenía que llevar a las cabras y que le acompañaría una perrita que estaba acostumbrada a cuidarlas.

Se fue el lobo con la perrita y las cabras. La perrita olfateaba algo raro y se dio cuenta que el pastor no era ... (ver texto completo)
No subáis, no, que os comerá el lobo – les decía la perrita

- ¡Cállate perrita o te corto una patita! – le amenazaba el lobo, y seguía animando a las cabras – Arriba, cabrinas, arriba, a beber agua fría

- No subáis, no, que os comerá el lobo – insistía la perrita

Y así hasta que el lobo sacó la navaja y le cortó una pata a la perrita, que ya no pudo seguir y se volvió poco a poco para el pueblo. El lobo, cuando creyó que estaba bien lejos, se comió a todas las cabras menos a una. Para que ... (ver texto completo)
Arriba cabrinas, arriba

Una mujer necesitaba un pastor para que llevara sus cabras al monte y fue a buscarlo a la plaza del pueblo. Con tan mala suerte que al único que se encontró fue al lobo disfrazado de pastor. Lo contrató, le llevó a casa, le dio de desayunar, le dijo por donde tenía que llevar a las cabras y que le acompañaría una perrita que estaba acostumbrada a cuidarlas.

Se fue el lobo con la perrita y las cabras. La perrita olfateaba algo raro y se dio cuenta que el pastor no era ... (ver texto completo)
Buenos días Victoria y a los amigos del foro, os saludo con una mañana fría aunque ha saludo algo el sol, y os deseo que tengáis un feliz Domingo y disfrutéis con vuestra gente, no os olvidéis de ser felices.
saludos
Buenos dias Teo, aqui tenemos una bonita mañana de sol, eso si hace fresco
Feliz domingo y que lo disfrutes
Un abrazooooooooo
Buenos dias Marcelino.
Feliz domingo
Un besooooooooo