De la mano de un golpe de sangre comprendemos
y escogemos las decisiones sutiles escondidas en las palabras.
Entre un SÍ y en NO hay una batalla de heridas sangrientas.
Guiado por la luz débil, casi extinta, casi doliente que anima al corazón
prefiero dominar la noche y acercarme a las estrellas.
Si ellas me engañan tendré entonces una gran excusa para burlarme de su ignorancia.
Les diré despiadado y burlón.
y escogemos las decisiones sutiles escondidas en las palabras.
Entre un SÍ y en NO hay una batalla de heridas sangrientas.
Guiado por la luz débil, casi extinta, casi doliente que anima al corazón
prefiero dominar la noche y acercarme a las estrellas.
Si ellas me engañan tendré entonces una gran excusa para burlarme de su ignorancia.
Les diré despiadado y burlón.
—Me río de vosotras, estrellas de la noche, porque todos vuestros fulgores
son brillos inconscientes, bellas explosiones de ira incontrolada.
Me río de vosotras porque no poseéis la voluntad de poder sobreponeros
a vuestros ingentes impulsos despiadados.
Me río de vosotras, porque desconocéis vuestros propios fulgores
y la fuerza ingente de una diminuta voluntad humana, firmemente determinada.
Siendo yo infinitamente más pequeño, mi grandeza es superior ... (ver texto completo)
son brillos inconscientes, bellas explosiones de ira incontrolada.
Me río de vosotras porque no poseéis la voluntad de poder sobreponeros
a vuestros ingentes impulsos despiadados.
Me río de vosotras, porque desconocéis vuestros propios fulgores
y la fuerza ingente de una diminuta voluntad humana, firmemente determinada.
Siendo yo infinitamente más pequeño, mi grandeza es superior ... (ver texto completo)