Todavía queda algún gato por el pueblo que pueda utilizarla ¿hasta cuándo?
Vista tomada desde el depósito de agua potable en el alto de Conejeras o antiguo y desguazado campo de tiro.
La ermita a la derecha de la calle. Lugar de reunión para las celebraciones litúrgicas a lo largo del año; sobre todo, en tiempo frío y de escasos feligreses.
Y en esta primavera volverán a poblar las escasa eras que aún quedan.
Siempre en guardia, siempre alerta vigilando el caserío de Hermosilla.
Calles silenciosa esperando la avanzada primavera para que los primeros jubilados vuelvan a su cerradas casas.
Y... por aquí nos vamos a Poza de la Sal o a Salas de Bureba.

Tú puedes elegir.
Me uno a vuestros deseos, para la más pronta recuperación de la salud de este buen vecino.
Por supuesto que por mi parte habrá más de una oración y desde aquí mucho animo y cariño a la familia, es muy duro por lo que están pasando.
Muchas gracias.
Desde el verano pasado, un vecino del pueblo está muy enfermo. Está luchando duramente por superar una grave enfermedad.
A los que somos creyentes les pido una oración por su recuperación y para que pueda volver a estar entre nosotros.
Por supuesto que por mi parte habrá más de una oración y desde aquí mucho animo y cariño a la familia, es muy duro por lo que están pasando.
Desde el verano pasado, un vecino del pueblo está muy enfermo. Está luchando duramente por superar una grave enfermedad.
A los que somos creyentes les pido una oración por su recuperación y para que pueda volver a estar entre nosotros.
La primavera silenciosa cierra la puerta al invierno y paso a paso, quedo a quedo o más bien a cámara lenta, las yemas hinchadas de los melocotoneros y de los almendros, ya floreciendo.
Sí, realmente es un problema.

Proteger las propiedades en los pueblos casi vacíos es una incógnita de difícil solución.
Es de agradecer que en el crudo invierno haya algún vecino que pasee por solas calles del pueblo y que haga una voluntaria vigilancia para evitar robos y demás siniestros.
Como este cielo, pero aún más oscuro dejaba caer una lluvia lenta y continua, hoy, todo el día. No hacía frío, sólo llovía en los campos sembrados de Hermosilla. El río iba con agua clara y un caudal tirando a moderado. En cambio sí se apreciaban las huellas del vendaval en las robinias de la plaza, en persianas y tejas rotas, en tiestos y macetas por los suelos. No gran cosa. Pero bastante, para quien le toca.

Hoy el pueblo dormía más que nunca, ni los motores de vehículo alguno rugían. Cuando ... (ver texto completo)