En este erial de la fotografía, junto a la majestuosa iglesia de Hermosilla, el actual alcalde se ha atrevido a edificar una horripilante y bodria almacén para los aperos de labranza y para guardar los fardos de paja, rompiendo en mil pedazos la estética y bella armonía del pueblo de Hermosilla. Querido alcalde reflexiona y no destruyas por comodidad y capricho lo que es patrimonio de todos: la belleza del entorno de la iglesia, el paisaje con todos sus elementos naturales, el medio cultural y arquitectónico ... (ver texto completo)