En fin salió una aurora
con ceño y desaliño
siguiose triste día
en tenebroso Olimpo.
La noche añadió horrores
y para más cumplirlos
dio licencia a los vientos
Eolo, su caudillo.
con ceño y desaliño
siguiose triste día
en tenebroso Olimpo.
La noche añadió horrores
y para más cumplirlos
dio licencia a los vientos
Eolo, su caudillo.