La riqueza de antaño del
río Úrbel en cangrejos, truchas y aves acuáticas posibilitó que la
caza y
pesca resultara una
fuente de alimento adicional para los habitantes de sus riberas.
Su curso constituyó también una
vía de paso para
pueblos invasores e imperios: celtíberos, godos,
romanos, musulmanes, ejércitos napoleónicos… Con todo lo bueno y lo malo que estas incursiones trajeron consigo. Entre tanto trajín, 30
puentes cruzan sus
aguas, así como unas 10
pasarelas peatonales. Y unos 30 vados.
Debido
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