De este pilón tengo el recuerdo de cuando salían las parejas de vacas y bueyes de trillar en la era bajaban como flechas a abrevar.
Lo que pudo ser y nunca llegó: Flores arrasadas por las heladas. Los frutos tendrán que esperar mejores tiempos.
Confiemos que entre la administración y los administrados se busque una solución duradera al serio problema.
Tanto las plazas como las calles del pueblo esperan que algún día cada una de ellas tenga su nombre diferenciador.