Abro esta ventana para apuntar un recuerdo que por estos días de carnaval viene a mi mente y, no es otro que, allá por los años 56-57-58 (vete tú a saber...), a mi hermano con su cuadrilla, no se le ocurrió otra cosa que subirse a un olmo que había en una senda que desde las traseras del garaje-almacén de los Alonso se dirigía a la panadería (de entonces) de los Arreba. El olmo (de los muchos que existían por entonces antes de enfermar y morirse), sería de unos 10 m., con la copa mocha, robusto, ... (ver texto completo)