Ahora sí, ahora ya estaba preparado para abandonarme de lleno a mi objetivo, ahora vendrían los días de auténtico páramo, allá, por los alrededores de mi aldea. Bien conocida es de todos mis allegados mi aficción a caminar por esas alturas donde la vista se pierde en el horizonte y donde se puede decir sin ninguna sombra de duda: ancha es Castilla. Bien conocida es mi afición a perderme por esos caminos que no van a ninguna parte, caminos bien definidos unos y apenas esbozados en la hierba otros, ... (ver texto completo)