Qué maravilla la trébede, que te calentaba la casa, cooperaba enormemente en la preparación e la comida, calentaba el agua con el que te lavabas, con el que se fregaban los cacharros. Mi madre incluso colocaba el capacho-cuna en un espacio de baldosines junto a la trébede. Según ella me contaba, un buen día, siendo yo un bebé, llaman a la puerta. Parece que yo estaba tan rícamente en el capacho junto a la trébede. La monjas debían ser un poco parlanchinas y yo algo inquieto, así que volqué el capacho ... (ver texto completo)
Lo mismo me pasó a mi gigantea lo que pasa que tengo la quemadura en la mano y yo no lo recuerdo, pero la metí (la mano) en la típica lata, de estas de anchoas grandes, como del tamaño de un queso, que se dejaba en "la chapa" con agua para que no se resecara el ambiente, apenas se puede distinguir en mi mano derecha la huella de aquel incidente, mi madre me contó que lo primero que hizo fué echarme en la mano aceite con sal, viejo recurso que actualmente está en desuso, gracias a Dios.