A la salida de la escuela, a casi todos nos tocaba ayudar en casa y, además, había que hacer los deberes.
Salvo raras ocasiones, el fracaso escolar no existía. Lo que si sucedía con la mayor parte de los chavales, era que cuando tenían fuerza suficiente debían dejar la escuela y ponerse a trabajar acompañando a su padre en el campo y con el ganado. Se había fracasado, pero solo por el hecho de que en sus casas había más necesidades de las que hubiera sido conveniente.
La presencia y ascendencia ... (ver texto completo)
Salvo raras ocasiones, el fracaso escolar no existía. Lo que si sucedía con la mayor parte de los chavales, era que cuando tenían fuerza suficiente debían dejar la escuela y ponerse a trabajar acompañando a su padre en el campo y con el ganado. Se había fracasado, pero solo por el hecho de que en sus casas había más necesidades de las que hubiera sido conveniente.
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todo.
De todas formas, reglazos y coscorrones aparte, le estábamos agradecidos por su dedicación a enseñarnos, y una vez que dejábamos la escuela manteníamos con él una buena relación. Como cuando sus cerezos estaban en sazón y con las ramas a punto de desgajarse por la cantidad de cerezas que tenían, allí estábamos nosotros para liberar a sus abangadas (caídas hacía abajo) ramas de algunos kilos de cerezas y así evitar que se desgajaran. Como se puede ver, éramos gente agradecida y colaboradora.
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De todas formas, reglazos y coscorrones aparte, le estábamos agradecidos por su dedicación a enseñarnos, y una vez que dejábamos la escuela manteníamos con él una buena relación. Como cuando sus cerezos estaban en sazón y con las ramas a punto de desgajarse por la cantidad de cerezas que tenían, allí estábamos nosotros para liberar a sus abangadas (caídas hacía abajo) ramas de algunos kilos de cerezas y así evitar que se desgajaran. Como se puede ver, éramos gente agradecida y colaboradora.
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