Para quienes no hayan conocido esta calle allá por la década de los 50, puede que sea una más, para mi, tiene unos recuerdos especiales, la señora Teófila vendiéndonos las entradas en el cuarto que había a la derecha de la entrada a su casa, su marido metido en "el chivero" (situado a la izquierda antes de entrar en el salón)los cortes en las películas que nos ponían, que hacía silbar a niños y mayores, el "aseo de caballeros" a la salida del salón, con otra salida de emergencia que llevaba a las ... (ver texto completo)