¿Por qué desaparecen algunos comentarios? ¿Quíen es aquí el árbitro? Me parece que lo que se escriba del pueblo y sobre todo lo que nos haga recordar cosas nuestras, no debería desaparecer del foro o ¿no se puede llamar foro?
Otro juego que se solía hacer cuando la cebada estaba con su grano verde, era coger espigas, desgranarlas, echar iguales de chochos en una acera limpia , por ejemplo la de tio Reguera y cogerlos de uno en uno con la lengua si se veía que un trocito de acera estaba mojada por no haber atinado bien se perdía.
A parte de los Galindos tenemos otros bares que están muy bien.Animaros a conocerlos.
Me has hecho sonreir con tu comentario, supongo que hareís algo más, sinó resultaría muy aburrido.
Angel.
Al que me ha contestado, a lo del nombre de las mulas del tío Virgilio y del tío Canano, tengo que decirle que, debe de equiuvocarse con otras de otro propietario. Las de Virgilio y Canano, que yo he trillado con ellas, durante la hora de la merienda y he ido muchas veces al Labajo San Antón a darles agua, se llamaban y por parejas:Granaina y Limonera - La Pequeña y El Machillo y me acuerdo de una quinta: Palomera que era blanca, no recuerdo que tuviera pareja.
Gracias, no obstante, por responderme. ... (ver texto completo)
He comprobado en la Espasa Calpe y es verdad que pone atragantarse y también pone: enfadarse con uno mismo.Puede que sea que; uno se enfada consigo mismo a consecuencia de atragantarse. Si te parece lo dejamos en empate y si no te parece, quedamos un día y nos atragantamos juntos de lo que quieras, con una buena cerveza, por ejemplo.

Un saludo.

Angel.
Tengo difícil lo de poder adquirir el libro de don Cándido Ajo :"Historia milenaria de.."
He consultado con el centro coordinador de bibliotecas de Segovia y me han dicho que es un libro "no prestable" de la Biblioteca Pública de Segovia.
Mi interés por ese libro continua y, agradeceria cualquier información que me permita adquirirlo, ya sea en librerias o a través de particulares.
Gracias.
¡Vamos al hondón de la Tripera!, decíamos alborozados los niños cuando nos informaban que tal o cual día nos llevarían junto a toda la familia a pasar allí el día. Las mujeres lavaban en esta orilla y luego tendían al sol la colada;los niños mientras tanto corríamos y nos bañábamos contentos intentando dar dos brazadas sin hundirnos. A la hora de partir llantos por dejar ya para el recuerdo el día pasado en esta orilla.
Durante el Vía Crucis de Viernes Santo toma especial relevancia este bello clavario de piedra; para las familias que tenían las eras cerca de él, como tío Narciso y tía Vitorina, su contemplación diaria era signo de buen augurio y diariamente se daba gracias por el simple hecho de volver a vivir un día más.
Los conraluces y los cielos de nuestro pueblo son tan bellos que nunca te cansas de observarlos y contemplarlos, siempre son distintos y sus caprichosas sombras y formas te trasladan a un mundo irreal de perpetua fantasia.
Antes de construir este puente, a finales de la década de los 50, pasar este río era a veces una tarea ardua y en ocasiones hasta peligrosa, sino que se lo pregunten a tío Bernardino que tantas y tantas veces lo atravesó con su carro en las crecidas del invierno o a su mujer, tía Obdulia, que lo cruzaba como podía montando una borriquilla. ¡Cuánto peligro se es capaz de salvar cuando la familia te espera al otro lado!
El río Adaja, aunque lleve ya poca agua, nos ha acompañado toda nuestra vida y ha impreganado nuestros recuerdos de risas y momentos felices que hemos pasado junto a él; deberíamos cuidar su entorno para que esos recuerdos y vivencias perduren en el paisaje igual que perdurarán siempre en nuestra memoria.
En toda Castilla, las cruces de granito rodeaban los caminos que salían de los pueblos y se solía rezar una breve oración o un simple santiguarse, para que al alejarse de tu casa te acompañase la suerte; al volver hacías lo mismo para agradecer que estabas de vuelta sin novedad.
¡Qué camino tan agradable es este; la vista desde la cruz de granito que está en la linde de la tierra de tío Chicho es fabulosa y desde ella se contempla todo el contorno de nuestro pueblo, parece un gran navío con su palo mayor con las velas desplegadas (la iglesia) que navega por océano de espigas verdes o amarillas según la época.
Nuestro pueblo, como casi todos los de la Moraña, tiene poco arbolado; deberíamos ser más conscientes de la riqueza paisajística que supone tener árboles en nuestro entorno y cuidar los que tenemos a la vez que fomentar las nuevas plantaciones.