La soledad de un portero siempre me ha parecido sobrecogedora. Hablaré con nuestro buen amigo Santiago, con el fin de concederte media hora de prórroga cuando el árbitro haya dado el último pitido y los jugadores estén en el autobús.
¡A POR ELLOS!
¡A POR ELLOS!
Biénvenido amigo Julio, a donde te metes, que te pierdes como el Guadiana, menos mal que luego apareces otra vez, ya te echabamos de menos, un pajarillo me dijo que anduvistes por Sierra Morena, yo iré el dia primero de Mayo, a Andujar, a ver la Romería, bueno hasta otra, te mando un saludo muy afectuoso.