La
noche está solamente aquí. Es una breve, levísima
sombra sorda sobre las
calles desnudas. Tan recogida, pura en su soledad, que las
casas, inútiles, no existen: bloques obstinados corroboran aún más la intimidad de afuera... Suspira, a veces, el estrellado halo trémulo de un
farol. Pero ¿nieva?... No. Es el aire, corpóreo, nada azul, aunque así se le suponga, sino como es, blanco celestialmente blanco: sobre la tierra, suya al fin, delicado, reposa. No parece que se la noche: parece que se oye,
... (ver texto completo)