Esto que cuento, y que es reál, debió de suceder en torno a los años 60, y recuerdo que pasó una noche de verano, aquellos veranos en Rasueros donde el silencio y el calór ambientál, producen una sensación de paz y tranquilidad que solo se puede dár en ese lugar. El cielo se vuelve inmenso, luminoso, misterioso. Estábamos unos cuantos amigos contándonos historias de misterio y enigmas planetarios, mirando el cielo nos imaginábamos aventuras fantásticas, misterios del universo..... Cuando, de repente! ... (ver texto completo)