ORACIÓN”
Este poema aparece ya recogido en su primera novela, Quién de nosotros (1953) 37, bajo el título “La oración del auxiliar segundo”, y atribuido a uno de sus personajes, Fortunati38. El yo de la composición no coincide con el del autor, fruto de esa técnica narrativa empleada en los Poemas de la oficina.
Dios, interlocutor habitual de numerosas oraciones -y, como es lógico, también de nuestra composición- no tiene cabida en el desolador universo de la oficina. Allí, el burócrata prefiere ... (ver texto completo)
Este poema aparece ya recogido en su primera novela, Quién de nosotros (1953) 37, bajo el título “La oración del auxiliar segundo”, y atribuido a uno de sus personajes, Fortunati38. El yo de la composición no coincide con el del autor, fruto de esa técnica narrativa empleada en los Poemas de la oficina.
Dios, interlocutor habitual de numerosas oraciones -y, como es lógico, también de nuestra composición- no tiene cabida en el desolador universo de la oficina. Allí, el burócrata prefiere ... (ver texto completo)