Pero si puede tanto con estos hijos de tinieblas el amor dellas, que aun del día hacen noche, y pierden el fructo de la luz con el sueño, y ni el deleite, ni la salud, ni la necesidad y provecho que dicho habemos son poderosos para los hacer levantar, vuestra merced, que es hija de luz, levántese con ella, y abra la claridad de sus ojos cuando descubriere sus rayos el sol, y con pecho puro levante sus manos limpias al Dador de la luz, ofreciéndole con santas y agradecidas palabras su corazón, y, ... (ver texto completo)
Y como los curiosos suelen poner cuidado y trabajo por ver semejantes recebimientos, así los hombres concertados y cuerdos, aun por sólo el gusto, no han de perder esta fiesta que hace toda la naturaleza al sol por las mañanas; porque no es gusto de un solo sentido, sino general contentamiento de todos, porque la vista se deleita con el nacer de la luz, y con la figura del aire, y con el variar de las nubes; a los oídos las aves hacen agradable armonía; para el oler el olor que en aquella sazón el ... (ver texto completo)
Pues el cantar de las aves, ¿qué duda hay sino que suena entonces más dulcemente, y las flores, y las hierbas, y el campo, todo despide de sí un tesoro de olor? Y como cuando entra el rey de nuevo en una ciudad, se adereza y hermosea toda ella, y los ciudadanos hacen entonces plaza y como alarde de sus mejores riquezas, ansí los animales y la tierra y el aire, y todos los elementos, a la venida del sol se alegran, y, como para recebirle, se hermosean y mejoran y ponen en público cada uno sus bienes.
Y es cosa digna de admiración que, siendo estos señores en todo lo demás grandes seguidores, o, por mejor decir, grandes esclavos de su deleite, en esto sólo se olvidan dél y pierden, por un vicioso dormir lo más deleitoso de la vida, que es la mañana. Porque entonces la luz, como viene después de las tinieblas y se halla como después de haber sido perdida, parece ser otra y hiere el corazón del hombre con una nueva alegría, y la vista del cielo entonces, y el colorear de las nubes, y el descubrirse ... (ver texto completo)
Y ello a la verdad es así, que aquel desconcierto de vida tiene principio y nace de otro mayor desconcierto, que está en el alma y es causa él también y principio de muchos otros desconciertos torpes y feos. Porque la sangre y los demás humores del cuerpo, con el calor del día y del sueño encendidos demasiadamente y dañados, no solamente corrompen la salud, mas también aficionan e inficionan31 el corazón feamente.
Antes esta verdad, que se toca con las manos, condena aquel vicio, del cual, ya por nuestros pecados, o por sus pecados dellos mismos, hacen honra y estado, y ponen parte de su grandeza en no guardar ni aun en esto el concierto que Dios les pone. Castigaba bien una persona, que yo conocí, esta torpeza, y nombrábala con su merecido vocablo. Y aunque es tan vil como lo es el hecho, daráme vuestra merced licencia para que lo ponga aquí, porque es palabra que cuadra. Así que, cuando le decía alguno que ... (ver texto completo)
Porque si no despertase naturalmente la luz, no le cerrarían las ventanas tan diligentemente los que abrazan el sueño. Por manera que la naturaleza, pues nos envía la luz, quiere sin duda que nos despierte. Y pues ella nos despierta, a nuestra salud conviene que despertemos. Y no contradice a esto el uso de las personas que agora el mundo llama señores, cuyo principal cuidado es vivir para el descanso y regalo del cuerpo, las cuales guardan la cama hasta las doce del día.
Pues ¿quién no vee que a aquella hora despierta el mundo todo junto, y que, la luz nueva saliendo, abre los ojos de los animales todos, y que, si fuese entonces dañoso dejar el sueño, la naturaleza (que en todas las cosas generalmente, y en cada una por sí, esquiva y huye el daño, y sigue y apetece el provecho, o que, para decir la verdad, es ella eso mismo que a cada una de las cosas conviene y es provechoso) no rompiera tan presto el velo de las tinieblas que nos adormecen, ni sacara por el Oriente ... (ver texto completo)
Porque cierto es que es nuestro cuerpo del metal de los otros cuerpos, y que no se puede dudar sino que la orden que guarda la naturaleza para el bien y conservación de los demás, esa misma es la que conserva y da salud a los hombres.
Y guarda en esto Dios, como en todo lo demás, la dulzura y suavidad de su sabio gobierno, en que aquello a que nos obliga es lo mismo que más conviene a nuestra naturaleza y en que recibe por su servicio lo que es nuestro provecho. Así que, no sólo la casa, sino también la salud, pide a la buena mujer que madrugue.
Hola amigos (los dos, Agustín y MR)

Primero... Agustín. Me imagino tu situación. Como yo he sido siempre bastante precoz, a los 34 años compré, con préstamo bancario hipotecario y prendario, la casa donde vivo en el centro de la ciudad. Con la pasada de las máquinas y el estrés de pagar alquiler durante tres meses y el abono al banco, se me irritaron los genitales.

Acudí a un médico, vecino, cliente y amigo un poco mayor que yo. Lo primero que hizo fué zamparme el dedo; solté un coño y le dije ... (ver texto completo)
Hola amigos (los dos, Agustín y MR)

Cuando uncimos los toros en la toza cual de ellos entra primero. No me digas que no lo sabes mi querido, paisano y amigo Vicente Solera Parra.

Saludos
Agustín
Cuando fuera así, siendo por otra parte tan provechoso y necesario para el buen gobierno de la casa, y tan debido al oficio de la que se llama señora della, se había de posponer aquel daño, porque más debe el hombre a su oficio que a su cuerpo, y mayor dolor y enfermedad es traer de contino su familia desordenada y perdida, que padecer un poco, o en el estómago de la flaqueza, o en la cabeza de pesadumbre; pero revés, el madrugar es tan saludable, que la razón sola de su salud, aunque no despertara ... (ver texto completo)
Y, como dice Cristo en el Evangelio, que mientras el padre de la familia duerme, siembra el enemigo la cizaña; así ella, con su descuido y sueño meterá la libertad y la deshonestidad por su casa, que abrirá las puertas y falseará las llaves y quebrantará los candados, y penetrará hasta los postreros secretos, corrompiendo a las criadas, y no parando hasta poner su infición30 en las hijas: con que la señora que no supo entonces ni quiso por la mañana despedir de los ojos el sueño, ni dejar de dormir ... (ver texto completo)
Habla: Don Francisco de Quevedo y Villegas; señor de La torre de Juan Abad.
Hola Dulcinea: Acabo de echar un vistazo al programa que me recomendabas y es enorme la cantidad de estos que hay para toda clase de trabajos, he contado hasta siete. Como tiene muchos Megas, no lo voy a bajar por el momento, pues tengo ya el ordenata acolmatado, mira te explico:

En un ordenador tengo el Photoshop CS2, El Photoshop In Dessing y el effects, El Adobe Illustrator (de diseño vectorial), el Adobe Image Readdy, el penúltimo del Pop art Smart. Ah! y mi Davíd tiene uno o dos más de creación ... (ver texto completo)
otro E-mail donde se habla de Zafra queriendo cambiarlo.