BELMONTE: Pues ¿quién no vee que a aquella hora despierta el...

Pues ¿quién no vee que a aquella hora despierta el mundo todo junto, y que, la luz nueva saliendo, abre los ojos de los animales todos, y que, si fuese entonces dañoso dejar el sueño, la naturaleza (que en todas las cosas generalmente, y en cada una por sí, esquiva y huye el daño, y sigue y apetece el provecho, o que, para decir la verdad, es ella eso mismo que a cada una de las cosas conviene y es provechoso) no rompiera tan presto el velo de las tinieblas que nos adormecen, ni sacara por el Oriente los claros rayos del sol, o si los sacara, no les diera tantas fuerzas para nos despertar?