De Junio el décimo sexto día oí doblar
De la
iglesia las
campanas, a muerto
Y a una anciana del
pueblo pregunte
El por qué de aquel triste entuerto
Y me replico, que Pedro el alcalde
Por fin se fue con los olvidados muertos.
Y yo triste y apenado le expuse
Que eso imposible sería
Porque hacía poco que le veía
Subir a la
casa de la consistoría
Portando con gran gallardía
La vara, emblema de la alcaldía.
Y ella me expuso con gran alegría
Que del mes pasado
El vigésimo séptimo día
... (ver texto completo)