¿Qué fue de aquel magno templo del saber y de la educación que conocí yo, para mi bien, largos e instructivos años? ¿Qué fue, más aún, de ese auditorio donde se representaron nobles y preciosas piezas de teatro, fueran tragedias, dramas o aun comedias? ¡¡Tomado está, al día de hoy, por jovenzuelos melenudos y alocados, que corretean y brincan como posesos por sus pasillos, se suben enfervorecidos a sus butacas, se agolpan entre vítores junto a las escaleras de acceso a su escenario, encienden a oscuras ... (ver texto completo)