No confundamos términos, y no intentemos dar la vuelta a la tortilla, defendiendo con argumentos de bombero los hechos. No es egoista el que defiende su derecho al descanso, frente a quienes intentan divertirse, sino todo lo contrario; es egoista el que intenta divertirse en la vía pública, molestando la legítima tranquilidad y descanso, en el hogar propiedad del ciudadano. Las cosas han de hacerse bien, y no a la ligera. Evidentemente ésto no es Móstoles, ni Alcorcón; para bien y para mal. Pero ... (ver texto completo)