Erase una vez, en un puebo, un aspirante a mandatario local que siempre estaba en la calle interesandose por los problemas de los ciudadanos y ayudandoles en lo que podia. Tanto insistió que al fín consiguió llegar a primer mandatario y sentarse en el sillón presidencial. Parece que la visión personal hacia los ciudadanos le cambió al sentarse en el sillón de mandatari. Ahora cuando está en su despacho no recibe ni escucha a nadie, les dice a sus secretarias dile queno estoy, dile que estoy en una ... (ver texto completo)