El advenimiento de la II República ofrece a los jóvenes valores ilusionantes y prometedoras perspectivas. Agapito se siente profundamente identificado con el nuevo régimen de libertades. Él es un hombre del pueblo y a él se debe. A finales de 1931, el maestro, que acaba de cumplir los 40 años, ofrece un recital de guitarra en el Ateneo de Madrid que hace las delicias de un público muy selecto. El segoviano ha llegado a lo más alto. Su nombre es conocido y valorado. Pero lo mejor está por llegar porque ... (ver texto completo)
A mediados de 1932, el folclorista sigue recorriendo los pueblos en busca de cantos. Está preparando a conciencia el Concurso Nacional de Folclore de España y las Islas que ha organizado el Gobierno de la República. Amigos y gentes de altura –Barral, Aniceto Marinas o el médico García Tapia– están recabando ayudas para que se presente. Las anécdotas no dejan de sucederle en la Segovia más profunda, tal como cuenta a Carral en la revista "Estampa": «En ocasiones, al llegar a un pueblo, no es posible ... (ver texto completo)