villar de cañas también quiere el `cementerio nuclear
El Ejecutivo regional quiere impedirlo, al entender que Castilla-La Mancha ya ha contribuido suficiente con la energía atómica albergando las centrales de Trillo y Zorita, situadas ambas en Guadalajara.
El pasado jueves, el consistorio decidió, con los cinco votos a favor de los concejales del PP y dos en contra del PSOE, solicitar su ubicación en el municipio alcarreño, siendo el primero de España en presentar candidatura.
El Gobierno de Castilla-La Mancha no quiere que Yebra albergue el Almacén Temporal de Residuos Radiactivos. Para frenar su candidatura, el Consejo de Gobierno ha solicitado la celebración de un pleno extraordinario y urgente de las Cortes. También se ha anunciado la posibilidad de recurrir la decisión del ayuntamiento.
estudian recurrir la petición de yebra
Hasta luego. Mañana continuo.
He salido a buscar a J que estaba entrenando.
Pues ahora a casa calentita.
Diana supo pronto que todo había cambiado. Catalina la prohibió visitar a su esposo en el lecho de muerte y así quiso resarcirse de su eterna rival. Sin embargo, Diana se mantuvo en su posición hasta el último suspiro del rey. Pasó entonces a llevar una vida apartada de la corte, en su castillo, hasta que murió.
Esta relación a tres se mantuvo durante muchos años, hasta que en 1559, con 60 años cumplidos, Diana vio como su amante, el origen de su poder, moría de forma dramática. En un torneo, una astilla se clavó en el ojo del monarca, el cual durante diez días estuvo agonizando entre terribles dolores.
Catalina, en deuda con la amante de su marido, no pudo sino resignarse e intentar convivir, no sin mantener una prudencial distancia que la mantuviera a ella por encima. Poco a poco, Diana alcanza la cima de su poder, sin perder nunca su belleza. Es consejera permanente del rey, consigue beneficios, cargos, rentas, interviene en la política... en fin, todo en la corte gira alrededor de ella.
El joven rey apenas podía creerlo, su diosa consentía ser su amante. La joven reina Catalina no estaba dispuesta a consentirlo, oponiéndose a Diana. Ésta aguantó pacientemente, hasta que empezó a sospecharse la esterilidad de la reina. Entonces, gran conocedora de la naturaleza de la mujer, envió a sus médicos a la reina, los cuales consiguieron que diera a luz no uno, sino 10 hijos en los años siguientes.
Mientras Francisco I vivió, la situación no pasó a más, sin embrago, a su muerte Diana decidió dar un paso más y acceder a una relación carnal con Enrique, aunque ya contaba con casi 40 años.
Así, el futuro Enrique II quedó completamente enamorado de ella, a pesar de que por razones de estado, llevaba casado unos años con Catalina de Médicis, conocida como "la hocico -Médicis".
Los hechos se precipitaron con la muerte de su esposo, el rey Francisco veía a su hijo triste y abatido (de hecho le llamaban "el bello tenebroso"), y le sugirió a Diana que le animara. Ella, aunque aún dolida, consintió a hacerlo su galán, dentro de la amplia tradición medieval del amor cortés, permitiendo el enamoramiento, pero no las relaciones físicas.
Por aquel entonces Diana estaba "felizmente " casada y tenía 20 años más que el futuro rey.