No salgas mucho por la calle, que hace mucho frío.
He salido a buscar a J que estaba entrenando.
Sin embargo, con ello no queremos decir que nadie se hubiera fijado en ella, de hecho, su posición en la corte ya había despertado la admiración del monarca Francisco I, el cual se confesaba admirador secreto de Diana.

Pero el destino quiso que no fuera Francisco quien encumbrara a Diana hasta los más altos puestos del poder, sino su hijo Enrique, el cual con apenas 10 años ya había fijado su corazón y su alma en ella.
Diana nació en 1499, hija de un alto noble francés, siendo ya de muy joven admirada por su belleza y porte natural. Sin embargo, para desilusión de sus adversarios, su vida hasta los 40 años transcurrió en la más completa oscuridad, sin escándalos ni sucesos extraños. Se casó muy joven y se mantuvo fiel casi con total seguridad hasta la muerte de su anciano esposo.
Posiblemente, sea una de las mujeres de anatomía más admirada, retratada y conocida. Símbolo del culto a la belleza que representa el Renacimiento.
La más bella favorita real de Francia, la bella entre las bellas, reflejo del tránsito entre el amor cortés medieval y el amor carnal del Renacimiento
Diana de Poitiers.
El último punto, todavía no suficientemente aclarado es su repentinamente muerte en su casa tan solo unos días después de estos hechos. Evidentemente no ha interesado investigar, pero es sospechosa una muerte tan repentina. Carolina era un estorbo y su marido parece que no dudó nunca en hacer cualquier cosa para deshacerse de ella: ¿Incluso...?
Así que la reina no pudo entrar en la abadía donde estaban coronando a su esposo. Carolina viendo que el pueblo se daba cuenta de la artimaña y que comenzaba a levantarse violentamente decidió regresar completamente derrotada a su casa aunque lo hizo bajo el amor del pueblo, conocedor de su desgracia.
Por suerte para carolina, sus amigos en la corte consiguieron que durante el juicio se la considerara inocente y pudiera conservar la corona. Pero esto no es todo, todavía faltaba la coronación de Jorge IV y este, en un acto supremo de mezquindad ordeno que nadie sin invitación podía entrar a la ceremonia y claro, no invitó a su mujer.
Comenzó entonces el ataque más encarnizado contra su persona. Se la acusó de infidelidad por su relación con Pérgami, usando para ellos los testimonios de espías, italianos sobornados y demás artimañas más propias de una taberna que de la corona inglesa
Mientras se encontraba en Italia, el todavía rey Jorge III murió, proclamando nuevo soberano a su marido y por tanto siendo oficialmente reina de Inglaterra, a pesar de la oposición de su esposo.
A su regreso se la impidió la entrada en el país, incluso no se la permitió atravesar Francia debido a la presión diplomática que ejerció el nuevo rey sobre sus aliados europeos, pero a pesar de toda esta oposición consiguió regresar, siendo recibida apoteósicamente por el pueblo ingles.
Allí, alejada de la frialdad y el rigor de palacio se dice que fue realmente dichosa, al menos durante un tiempo. Cierto es que fue un viaje muy polémico, ya que se rodeó de sirvientes italianos, especialmente de uno, un tal Bartolomeo Pérgami, del cual se decía que era su amante. Esta relación nunca del todo aclarada fue el argumento usado por su marido para pedir la nulidad de su matrimonio.
La semilla de la duda crecía y crecía, afectando a sus relaciones con el rey Jorge III, su antiguo valedor y protector. Finalmente Jorge se salió con la suya y le arrebató por completo la custodia de su hija, por lo que la todavía princesa de Gales no tuvo más remedio que alejarse y emprender un viaje por Italia a modo de destierro forzoso-
Toda oposición era inútil, la acusaron de infidelidad, de haber tenido un hijo con un noble de la corte. Todo falso. El único error de Carolina fue adoptar a varios niños en un intento desesperado de dar y recibir amor. Para su consuelo, su carácter dulce y su sincera bondad le ganó el cariño del pueblo llano, que siempre confió en ella y la apoyó en todo momento.
El heredero continuó con su vida de amantes, juego y vicios de todo tipo, se afirmaba incluso que se había vuelto a casar en secreto. Se enemistó de tal forma con Carolina que la prohibió vivir en su cercanía e hizo todo lo posible por arrebatarle la custodia de su hija.