Al que escribe lo de la cacicada, te informo que el entonces alcalde, Pablo García Gallego, nunca estuvo de acuerdo con retirar los
arcos de la
iglesia, que efectivamente se retiraron por las quejas del sacerdote y otros vecinos sobre el olor, y porque decían que fomentaban la indecencia. Te digo que el alcalde nunca estuvo de acuerdo con tal decisión con conocimiento de causa, por habérselo oído siempre. Si todavía estuviese entre nosotros seguro que te podía contar la
historia, pero como casi siempre,
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