Pero DULCINEA, hija, dónde te metes? Eres un Guadiana que nunca logramos encauzar... Tan pronto espías por un lado como por otro. Mira que había pensado en tí para que espiaras a la cuadrilla que tengo en La Alberca, intentando hacer la
casa del ZAFRILLA..., pero ni por esas.
Venga, por favor, que nos tienes en eun sinvivir, dinos dónde te encontramos sin sobresaltos.
Y gracias por lo de SEñOR, eh?
ZAFRILLA, gracias por tu cuento. Ya te dedicaré alguna poesía de la enciclopedia horticolo-frutícola,
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