Reflexiones sobre las tradiciones:
Uno de los recuerdos más gratos que conservo de la infancia es la procesión de San Antón. Todos los borricos y borricas (en sentido literal, claro) del pueblo eran conducidos a la iglesia, donde eran bendecidos para asegurar su salud, y por tanto la capacidad de servir a sus dueños.
Con sus mejores atalajes, los animales desfilaban por las calles de Tresjuncos, para regocijo de las criaturas que los contemplábamos con la boca llena de tostones (trigo y cañamones ... (ver texto completo)
Uno de los recuerdos más gratos que conservo de la infancia es la procesión de San Antón. Todos los borricos y borricas (en sentido literal, claro) del pueblo eran conducidos a la iglesia, donde eran bendecidos para asegurar su salud, y por tanto la capacidad de servir a sus dueños.
Con sus mejores atalajes, los animales desfilaban por las calles de Tresjuncos, para regocijo de las criaturas que los contemplábamos con la boca llena de tostones (trigo y cañamones ... (ver texto completo)