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este poema salio de mi pluma
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Esta fotografía que nos manda el sr. Dop está hecha al escudo de la familia Pacheco y que está ubicada a la entrada del castillo de la villa de Belmonte, esto nos da lugar a pensar la importancia que tenia en la edad Media el escudo heráldico y las construcciones que se hacían era tanto como decir esta edificación pertenece a los señores que se refleja en el escudo.

En la villa de Belmonte de Cuenca hay muchos escudos en el dintel de los edificios antiguos donde vivieron familias ... (ver texto completo)
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La suerte se repite como todos los años en el concurso de las paellas, para la patrona la Virgen de Gracia y vemos en la fotografía muchos peroles todos con el fin de llevarse el premio, y todos pueden competir pero el primer premio es el que designe el jurado que es el que valora la paella mejor condimentada y la que mejor vista tiene.

Acuden varios concursantes y todos se esfuerzan por alcanzar el premio, pero primer premio no hay más que uno, luego hay un segundo y un tercero ... (ver texto completo)
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Esta fotografía la mando el sr. Dop y es la salida de los wáteres del castillo de Belmonte de Cuenca vemos que aquí no hay pozo si no que las aguas fecales tenían la caída libre todo esto hoy esta encauzado y va a los desagües que estos a la vez van al alcantarillado que se construye en la villa
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Este edificio que vemos en la fotografía pertenece a la colegiata de la villa de Belmonte de Cuenca y sirve para guardar las andas de algunos santos cuando salen de procesión, pero casi siempre ha sido ocupado como cochera.

Esto depende del párroco que haya en la parroquia, en un bajo bastante amplio.
ORACIÓN

. Señor, Dios nuestro, que has querido salvar a los hombres por medio de tu Hijo muerto en la cruz, te pedimos, ya que nos has dado a conocer en la tierra la fuerza misteriosa de la Cruz de Cristo, que podamos alcanzar en el cielo los frutos de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.-
Es la ambigüedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro. El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza, se amarga y se rebela.
"No se va al cielo hoy ni de aquí a veinte años. Se va cuando se es pobre y se está crucificado" (León Bloy). "Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de ella todavía" (El Señor a Juan de la Cruz). No tengamos miedo. La Cruz es un signo más, enriquece, no es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido -la madurez adquirida en el dolor- no pasa jamás. La Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra voluntad a la de Dios, pesa menos. Si besamos la Cruz de Jesús, besemos la nuestra, astilla ... (ver texto completo)
Pero el discípulo no es de mejor condición que el maestro, dice Jesús. Y añade: "El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y me siga". Es fácil seguir a Jesús en Belén, en el Tabor. ¡Qué bien estamos aquí!, decía Pedro. En Getsemaní se duerme, y, luego le niega.
En toda su vida Jesús no hizo más que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Sólo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues Jesús no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesús no está en la Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.
Jesús, en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos el paraíso con la fuerza de su bondad: "En plenitud de vida y de sendero dio el paso hacia la muerte porque El quiso. Mirad, de par en par, el paraíso, abierto por la fuerza de un Cordero" (Himno de Laudes).
Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.
La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesús. No era necesaria. Jesús la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.
Pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros también.
El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Además la Resurrección, más que la Cruz, da sentido a nuestra vida.