Tienes razón, los más sinvergüenzas son aquellos que más presumen de amar a su
pueblo: algunos fingiendo amar a su pueblo se han presentado a las elecciones para evadir sus responsabilidades con el Estado, otros para encontrar estabilidad laboral, otros para favorecer su negocio particular... "Sin que sirva de acusación a nadie". Los
letreros se borran (no sin antes haberlos leído), las farolas se arreglan (aunque cueste cada rotura 250 €), las injurias se olvidan y las cicatrices curan.
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