5. Finalmente, como en una meditación ignaciana, la mula y el buey te muestran el
camino de la contemplación. Desde que se puso el belén, los dos animales no hacen otra cosa que mirar al Niño, junto con María y José. Para eso es el nacimiento: para que mires al Niño, para que pases tiempo y tiempo contemplando a Dios hecho carne por ti, para que le digas mil palabras de cariño, para que estés ahí, junto a él. Leí una vez que
San Josemaría compró una imagen de Niño Jesús de tamaño natural, para que,
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