La pretendida
No hay quien se resista
Si una mujer de talento
Quiere hacer su conquista
Con la fuerza de su aliento.
El hombre se tarabilla
Con sólo la mirada femenina
Y la baba le llega a la barbilla
Aumentándole la adrenalina
La mujer no le gusta el hombre
Utiliza mil, y un argumento
Se crece y se ríe de su nombre
Con descaro y sin cuento.
Débil en el amor es el machote
Púgil del cuadrilítero
Y que se lleva el peor lote.
Por querer ponerse de portero.
Del poeta de Belmonte
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