Eres el mismo sin la MR. Estás más calao que un paraguas de dos reales.
Ya hablaremos de tu defensa constitucional de pacotilla... Esto lo has echo en Madrid y otros pueblos.
Se que el señor A. Cuando ha tenido que hacerlo, se ha tratado psicologicamente, el mismo lo ha dicho por estos foros; sin embargo usted no ha acudido a la urgente consulta que está necesitando. Tu almena tiene tantos agujeros que se te por todas partes.
Respuesta contundente
Dame esposa y no hacienda
ella llenara las mis alforjas
de buen vino, trigo y harina
para todos los hijos e hijas.
La capa todo lo tapa
refran este muy añejo
del hombre y su espada
caballero del espejo.
Deja que salga la Luna
que el Sol ya esta puesto
y el niño en su cuna
esta un poco molesto
Agustín,
Si mal no recuerdo, San Isidoro de Sevilla era hermano de Recaredo, éste fué el Rey Godo que abjuró del arrianismo y se convirtió al cristianismo. Tú sabes de eso más que yo
San Isidoro de Sevilla era hermano de San Leandro
de hierro, por razón de la grandeza y fortaleza suya, que puso a toda la redondez debajo de sí; mas ahora en lo último, lo occidental de él es flaco y como de barro, y lo oriental, que tiene en Constantinopla su silla, es muy fuerte y muy duro.
las canillas de ella eran de hierro, y los pies de hierro y de barro mezclados, y las canillas y los pies, como todos confiesan, no son imagen de dos diferentes imperios, sino del imperio romano solo, el cual en sus primeros tiempos fue todo
Y a lo que yo puedo juzgar, Daniel, en dos lugares, parece que favorece algo a esta sentencia. Porque en el capítulo segundo, hablando de la estatua en que se significó el proceso y cualidades de todos los imperios terrenos, dice que
imperio de los romanos, el cual, por la parte de él que son los moros y turcos, se llama fuerte; y por la parte del occidental, que está en Alemania, adonde los emperadores no se suceden, sino se eligen de diferentes familias, se nombra vario o manchado.
Y luego, volviéndose a Sabino y mirándole, dijo:
-Algunos, Sabino, que vos bien conocéis, y a quien todos amamos y preciamos mucho por la excelencia de sus virtudes y letras, han querido decir que este imperio de los moros y de
haberse de tratar de raíz, pide mayor espacio del que al presente tenemos. Pero por satisfacer a vuestra voluntad, diré con brevedad lo que al presente se ofrece, y lo que podrá bastar para el negocio presente.
-No son pequeñas dificultades, Sabino, las que habéis movido -dijo Marcelo entonces-, y señaladamente la primera es cosa revuelta y de duda, y donde quisiera yo más oír el parecer ajeno que no dar el mío. Y aun es cosa que, para
de la manera blanda y amorosa con que habéis dicho que gobierna su reino Cristo. Porque en el Salmo segundo, y en otras partes, se dice de Él que regirá con vara de hierro, y que desmenuzará a sus súbditos como si fuesen vasos de tierra.
compadece que después de venido Cristo, y después de haberse derramado su doctrina y su nombre por la mayor parte del mundo, se levante un imperio ajeno de Cristo en él, y tan grande como éste que digo? Y la segunda duda es acerca
poderoso que muchos de ellos. Y si Cristo con su venida, y levantando su reino, había de quitar de la tierra cualquiera otra monarquía, como parece haberlo profetizado Daniel en la piedra que hirió en los pies de la estatuta, ¿cómo se