ERAN LOS AÑOS SESENTA
Aquella tarde del mes de septiembre, aquel
joven con sus veintitrés años cumplidos, y el servicio
militar terminado, regresaba de África, de la zona del Sahara, mejor dicho de Sidi Igni, donde se pasó año y medio, sin poder regresar a la Península, o sea a
España. Al regresar hacia su tierra manchega, fue un
camino de esperanza, ya que soñaba con poder de nuevo abrazar a su gran amor, la que el tenia por novia, y con la que soñaba poder hacerla su esposa para siempre, pero
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