Cuento.
Aquel hombre que estaba cenando le comentaba a su mujer que por la mañana iría al molino a moler una fanega de cebada para hacer totas y que los perros se las comiesen, pues el hombre les tenia mucho aprecio a sus perros eran un galgo y una podenca.
El galgo le había dado mucho contento, pues cuando salía de caza la podenca levantaba las libres, pero el galgo las corría y nunca se le escapaban, pues liebre que corría liebre que pillaba.
El hombre cogió la mañana, pues era todavía ... (ver texto completo)
Aquel hombre que estaba cenando le comentaba a su mujer que por la mañana iría al molino a moler una fanega de cebada para hacer totas y que los perros se las comiesen, pues el hombre les tenia mucho aprecio a sus perros eran un galgo y una podenca.
El galgo le había dado mucho contento, pues cuando salía de caza la podenca levantaba las libres, pero el galgo las corría y nunca se le escapaban, pues liebre que corría liebre que pillaba.
El hombre cogió la mañana, pues era todavía ... (ver texto completo)