Después de bendecir a sus hijos, partieron éstos al bosque. Montaban guardia por turno, subido uno de ellos a la copa del roble más alto, fija la mirada en la torre. Transcurridos once días, llególe la vez a Benjamín, el cual vio que izaban una bandera. ¡Ay! No era blanca, sino roja como la sangre, y les advertía que debían morir. Al oírlo los hermanos, dijeron encolerizados:
- ¡Qué tengamos que morir por causa de una niña! Juremos venganza. Cuando encontremos a una muchacha, haremos correr su roja ... (ver texto completo)
-Vete al bosque con tus once hermanos y cuidad de que uno de vosotros esté siempre de guardia, encaramado en la cima del árbol más alto y mirando la torre del palacio. Si nace un niño, izaré una bandera blanca, y entonces podréis volver todos; pero si es una niña, pondré una bandera roja. Huid en este caso tan deprisa como podáis, y que Dios os ampare y guarde. Todas las noches me levantaré a rezar por vosotros: en invierno, para que no os falte un fuego con que calentaros; y en verano, para que ... (ver texto completo)
Respondió ella entonces:
-Mi precioso Benjamín, tu padre mandó hacer estos ataúdes para ti y tus once hermanos; pues si traigo al mundo una niña, todos vosotros habréis de morir y seréis enterrados en ellos.
Y como le hiciera aquella revelación entre amargas lágrimas, quiso el hijo consolarla y le dijo:
-No llores, querida madre; ya encontraremos el medio de salir del apuro. Mira, nos marcharemos.
Madrecita, ¿por qué estás tan triste?
- ¡Ay, hijito mío! -respondióle ella-, no puedo decírtelo.
Pero Pero la madre se pasaba los días triste y llorosa, hasta que su hijo menor, que nunca se separaba de su lado y al que había puesto el nombre de Benjamín, como en la Biblia, le dijo, al fin el pequeño no la dejó ya en reposo, y, así, un día ella le abrió la puerta del aposento y le mostró los doce féretros llenos de virutas, diciéndole:
Y, así, hizo construir doce ataúdes y llenarlos de virutas de madera, colocando además, en cada uno, una almohadilla. Luego dispuso que se guardasen en una habitación cerrada, y dio la llave a la Reina, con orden de no decir a nadie una palabra de todo ello.
LOS DOCE HERMANOS
Éranse una vez un rey y una reina que vivían en buena paz y contentamiento con sus doce hijos, todos varones. Un día, el Rey dijo a su esposa:
-Si el hijo que has de tener ahora es una niña, deberán morir los doce mayores, para que la herencia sea mayor y quede el reino entero para ella.
Pues... ¡y hablando de flores!
Voy a cerrar por un momento "el cacharrillo" y voy a asomarme a los balcones a ver cómo están las plantas. Ayer por la mañana, las flores de la buganvilla estaban preciosas.
¡Jolín con la paellita...! Y si yo la cojo, así como que no quiere la cosa, y me la traigo para mi casa.... ¡Tendría resuelta la comida de hoy, no?!
¡No me digáis que no es para darles a cada uno de los portadores de las andas de La Virgen, un par de besos... Un par de besos y después de la Procesión invitarles a unas almendras "garrapiñás", ¡como mínimo!
Mañana llamaremos al timbre de los moradores de la tercera planta a ver que es lo que.... ¡DESARROLLAN!
Vamos a ver si recuerdo quienes era los vecinos de la Primera Planta de la Rua del Percebe 13...
...
En la Primera planta encontramos:

Primero izquierda: Es la consulta de un veterinario no muy competente con una variopinta clientela, que trata los casos más diversos. Su nombre y apellidos se desconocen, ya que la gente con la que trata se refiere a él exclusivamente como "doctor".
Primero derecha: Vive la mezquina dueña de una pensión continuamente superpoblada, en la que destacan los intentos de la mujer por alojar a más inquilinos mediante estrambóticos y draconianos métodos. Es rubia, de pelo algo rizado corto y con cierta tendencia a un leve sobrepeso. Al igual que con el doctor, su identidad es desconocida, o lo era hasta una viñeta en donde le cose a un cliente en la espalda un cartel publicitario, en el que se lee "Pensión Rita"... ... (ver texto completo)
Mañana comenzaremos a visitar a todos los vecinos del 13 Rue del Percebe; hoy no, porque el ascensor está estropeado, como la mayoría de los días y... ¡Cuesta tanto subir escaleras a mi edad...!
Vamos a ver si recuerdo quienes era los vecinos de la Primera Planta de la Rua del Percebe 13...
Pues sí, el perfil lo tiene bonito, bonito.
Jajajajaja.
¿A dónde el camino irá? -dijo el poeta-
Este de la foto, iba desde Cañamurcia a Alconchel y Eufra7, después de tomar esta bonita foto, lo tomo ligerito y caminando para llegar pronto al pueblo y felicitarme por mi cumpleaños. Besetes guapo