En principio, este tipo de escarabeos se suelen atribuir a Cartago y, sobretodo, a Cerdeña, en especial los de piedra verde, denominada habitualmente como “jaspe verde”, aunque más bien suele ser una serpentina blanda (Boardman, 2003, 6) de origen sardo, denominada verde di Sardegna, que en ocasiones se ha identificado como ‘piedra nefrítica’ (id., 1984, 21). Sin embargo, el ejemplar de Alconchel es de lidita, lo que todavía plantea mayores dudas sobre su procedencia.
TALLER

El escarabeo procedente del Cerro de la Virgen de Alconchel de la Estrella es sin duda un escarabeo de tipo púnico, cuyas características excluyen un origen fenicio oriental, como evidencian tanto su grosor y la tipología de su dorso, como, de forma muy especial, su iconografía. La asociación de ambas características permite incluirlo sin dificultad entre los escarabeos púnicos, pero ya es mucho más complejo determinar su taller de fabricación, lo mismo que hasta ahora resultaba bastante ... (ver texto completo)
En resumen, puede decirse que el escarabeo de Alconchel ofrece una iconografía bien conocida, con los detalles de sostener la lanza sentado en un trono hwt ante un thymiaterion situado delante y con el símbolo solilunar encima que sólo ofrecen un grupo más reducido de escarabeos (fig. 7), formado por los ejemplares de Alconchel de la Estrella e Ibiza, más los de Tharros del Museo de Cagliari 9473 (Boardman, 2003, no 17,15), Paris, BN 1056 (id., no 17,39) y el del Museo de Tunez (id., no 17,26), aunque ... (ver texto completo)
El escarabeo de Alconchel de la Estrella ofrece una iconografía documentada en otros numerosos casos con ligeras variantes polimorfas, pues prácticamente todos los detalles se documentan en los escarabeos fenicio-púnicos. Sin pretender exponer todos los numerosos paralelos existentes, cabe analizar los detalles principales. El trono con el respaldo recurvado hacia abajo permite identifi- carlo como un trono hwt de origen egipcio, tipo III de Gubel (1987, 129 s., no 61-117). Este trono puede considerarse ... (ver texto completo)
Ya algo posteriores a los escarabeos citados, probablemente ya en la segunda mitad del siglo V a. C., podrían considerarse los escarabeos del “grupo del traje rayado”, si se acepta la hipótesis de su procedencia o su relación con un mismo taller. Se caracterizan por ofrecer un estilo plenamente púnico, aunque algún ejemplar todavía sea egiptizante, como el de cornalina con una figura genuflexionada de tipo Horus (Fernández y Padró, 1982, no 31b), tipo que parece tener imitaciones posteriores (id., ... (ver texto completo)
El relleno del traje con líneas paralelas apare- ce en escarabeos ibicencos de estilo severo (fig. 6), como el MAN 37017, que ofrece una mujer a caballo con todo su traje cubierto de finas líneas verticales que representan los pliegues semitransparentes de las ropas de la escultura severa (Boardman, 1984, no 218). Posteriores a esta pieza, que debe datarse antes del 460 a. C., se consideran otros ejemplares hallados en Ibiza de estilo severo, como los que representan a un negro (Boardman, 1995), ... (ver texto completo)
Muy característico de este taller es su estilo, de bastante buena calidad, pero no muy realista, pues ya ofrece convencionalismos, como el campo del sello rodeado de una simple línea grabada o los trajes rellenos de un rayado paralelo no realista, que permiten identificar, de forma tentativa, un “grupo de escarabeos del traje rayado”.
Estas semejanzas hacen suponer que ambas piezas procedan del mismo taller, aunque el problema de los talleres nunca se ha llegado a estudiado en los escarabeos fenicio-púnicos. Sin embargo, no parece seguro que sean de la misma mano, pues ofrecen distinta forma de rellenar el neb, la forma del gorro de la divinidad es diferente, más apuntado en el escarabeo de Ibiza, y, sobretodo, parece algo más esquemático y duro el estilo de la pieza de la Colección Moreno.
Este escarabeo púnico de Alconchel ofrece una semejanza sorprendente con otra pieza muy similar, de 14 x 11 mm., también de tipo V y con una simple línea de contorno procedente de Ibiza (fig. 4), que formaba parte de la Colección del General Moreno (Vives y Escudero, 1917, no 347, lám. 25,3; Almagro, 1964, lám. 7,10; Boardman, 1984, no 70; id., 2003, no 17-4; Gubel, 1987, no 97). Ambos escarabeos representan a la divinidad sentada en un trono semejante y con el mismo vestido y disposición de sus ... (ver texto completo)
El precedente de esta figura entronizada puede considerarse las representaciones entronizadas del área sirio-palestina de la Edad del Bronce, como las que aparecen en marfiles de Megiddo (Loud 1939, lám. 4 y 32, no 160; Decamps 1955, lám. 36, no 343) o en el sarcófago del rey Ahiram de Biblos (Montet, 1928, 232-233, lám. 131; Parrot et al., 1975, fig. 77; Gubel, 1987, 37 s., lám. 1; Ferron, 1992; Rehm, 2004, lám. 1-3), por lo que en ocasiones se ha supuesto que pudiera representar a un rey, aunque en tal caso se trataría de un rey divinizado tras la muerte, pues el uso de trono con o sin esfinges es un atributo propio de la divinidad, que utiliza la diosa Astart (Bonet, 1996, 150 s., lám. 5, 6 y 10; Boardman, 2003, no 20/1 s.) y también la diosa Isis aparece normalmente representada en un trono semejante al que ocupa la divinidad representada en el escarabeo de Alconchel (id., 2003, no

10-34 a 10-37, 11-72 a 11-75, 11-83 a 11-113; id., 1984, no 52-55), probablemente Baal. ... (ver texto completo)
Sin embargo, lo que mejor lo caracteriza es la iconografía que ofrece, relativamente frecuente en escarabeos púnicos, particularmente bien representada en las necrópolis de Ibiza. Consiste en la representación de un dios entronizado ante un thy- miaterion que sostiene una lanza en la mano, por lo que cabe interpretar esta figura como una divinidad, probablemente Baal Hammon (Culican, 1968, 57-62; Zazof, 1969, 14, fig. 41; Xella, 1991, 110 s., lám. 7; Cornelius, 1994).
ESTUDIÓ ESTILÍSTICO Y PARALELOS

El escarabeo de Alconchel de la Estrella es un escarabeo púnico típico, que corresponde al tipo Va de Vercoutter (1945, 10), caracterizado por su grosor y su protórax curvado y separado por líneas de los élitros.
Otro hecho que cabe señalar es que el pequeño tamaño de las fíbulas, destinadas a prendas delicadas, seguramente de lino, la abundancia en el ajuar de cuentas de collar y, quizás, la presencia de agujas o alfileres de vestir indican que la tumba muy probablemente era de una mujer, que cabría considerar de élite. Este detalle permite atri- buir este escarabeo a una sepultura femenina, lo que resulta relativamente habitual en la Hispania prerromana (Padró, 2003, 249) y viene a incidir sobre la relación discutida de los escarabeos con las tumbas femeninas. En Medellín dos escarabeos aparecieron en tumbas de hombres y otros dos en tumbas de mujeres, por lo que, aunque la muestra es muy reducida (Almagro-Gorbea, 2008, fig. 512), es evidente que algunas tumbas de mujer poseían escarabeos, como también lo confirmaría el “Tesoro de Aliseda”, interpretable como el ajuar de una tumba femenina (Almagro-Gorbea 1977, 220; id. et al., 2009). Igualmente, en Villaricos, una de las 3 tumbas en las que se pudo determinar el sexo a través de los ajuares era de mujer, lo que supone, al menos, un 30% del total (M. J. Almagro Gorbea y Almagro-Gorbea, 2009). Aunque se debe ser prudente frente a la hipótesis planteada por Padró (2003, 249) de que los escarabeos se relacionan con tumbas femeninas, es evidente que además de ser considerados como objetos mágicos, tam- bién tenían carácter de elemento de estatus social y, en concreto, de explicitación de la propiedad, lo que puede perfectamente explicar su uso femenino como parece ocurrir en este caso, aunque no sea posible generalizar este hecho. ... (ver texto completo)
Este ajuar no resulta muy concluyente, sobretodo porque carece de urna cineraria. Sin embargo, las fíbulas parecen datarse hacia el siglo V a. C., pues sólo la no 57/3 podría alcanzar el inicio del siglo IV a. C., mientras que los restantes objetos ofrecen una cronología aún menos precisa, pero que está de acuerdo con la que se desprende del estudio tipológico y estilístico del esacarabeo. En todo caso, la fíbula ‘Alconchel’ (fig. 3 y 4) es un tipo raro, del que han aparecido diversos ejemplares en esta necrópolis de Alconchel (Millán, 1990, 198, fig. 7) y en la próxima de Villarejo de Fuentes (Millán, comunicación personal), lo que permite suponer que se trata de una creación del artesanado local de esa zona de la Carpetania (tipo “Alconchel”). Este tipo de fíbula, con el puente muy ensanchado pudiera aproximarse a algunos ejemplares proce- dentes de la Celtiberia, especialmente a algunas fíbulas de doble resorte de tipología avanzada (Argente, 1994, fig. 53, no 463; 59, no 531, 66, no 620- 621; 72, no 665; 86, no 765; 93, no 814), así como a ejemplares de las necrópolis de Hoya de Santa Ana y de Casa del Monte, en Albacete (Sanz Gamo et al., 1992, 90 s., fig. 4,5 no 14 y 4,6, no 18 y 19) que pueden considerarse tipos locales derivados de fíbulas de tipo Acebuchal (id., fig. 4,5, no 12 a 17), más que de las de “placa romboidal”, tipo 9B5 de Argente (1994, 98, fig. 11B, 5, 17 y 82-83), lo que permite suponer que esta rara pieza podría fecharse, mejor que en un siglo VI a. C. avanzado, ya en el siglo V a. C., como indica el extremo de su puente en forma de cabeza de ánade.
Enviado por eu el 17/08/2018 a las 18:48 ... (ver texto completo)
El ajuar que se pudo recuperar fue el siguien- te (fig. 3):

1.- Escarabeo púnico de lidita;
2.- Fíbula de bronce de tipo “Alconchel”, que quizás pudiera considerarse como un tipo ‘Acebuchal’ muy evolucionado, con el puente muy ensanchado con dos lí- neas longitudinales;
3.- Fíbula anular hispánica con anillo moldurado y puente de navecilla, de 2 cm. de diámetro, tipo de fíbula anular poco frecuente, que parece derivar de los tipos antiguos con alambre enrollado (Argente, 1994, no 23 y 39), ... (ver texto completo)